
Cuando estamos plagados de malas noticias.
Cuando la vida nos toma por un tiempo para ponernos en el horno del aprendizaje para ejercitar la paciencia, la templanza y pulir el carácter a través de “esas rachas“ en las que todo parece negro y tenés la sensación de estar en el centro de un huracán y además de todo tenés que viajar a operar a tu hijo, y entonces, en medio de la tormenta, en vez de despotricar por el triste destino, empiezas a agradecer.
¿Y qué te inspira a hacer público el agradecimiento?.
El asombro de esa frase bíblica que se torna actual, en ocasión en que Elías despotricaba contra Dios por la maldad que había en el mundo, y Dios le respondió ”Aun hay siete mil rodillas que no se han doblado ante Baal“.
Cuando vertiginosa en el huracán vas a la boletería, abonás con la tarjeta y la cajera te da el ticket de comprobante y hastiada de todo le decís ¡tiralo!.
Entonces más tarde, cuando estás en el micro, el chofer te dice:
- Señora, usted tiró su ticket de compra.
- Sí, no me sirve
- Pero, mire pagó de más.
- Y, ¿ahora cómo hago?.
- Acá tiene su vuelto.
Todavía en este siglo,en este país, en esta ciudad, hay gente honesta, con valores que te hacen rever, repensar, que no todo es negro, que no todo está perdido, que todo tiene algún sentido, que aún hay buenas noticias para dar, y te da el deseo de tomarte el tiempo para escribir unas líneas y decir: Gracias.
Gracias al Ministerio de Familia y su gente, gracias a Fredes y su gente, gracias especialmente a Héctor Guerra y gracias a la cajera de Retiro, por la solidaridad, el apoyo, la buena voluntad y la honestidad.
Ellos son los que generan la buena noticia de que aún existen buenas noticias para dar.
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