Corremos la carrera de la vida con la zanahoria puesta delante. No sabemos quien la puso ni por que y tampoco porque sigue estando allí. La perseguimos y no la podemos alcanzar. El bendito dinero, la riqueza, la libertad financiera, la abundancia, el éxito.
De momento que somos seres humanos, por nuestra propia naturaleza tendemos a crecer. Si así no fuera, señal sería que estamos enfermos. Los niños cuando nacen utilizan toda su energía en crecer y cuando lo van haciendo, crecen más y más aún.
Es natural, instintivo, es parte de la condición humana el crecimiento, el desarrollo.
Una vez, paseando por Puerto Madryn, provincia de Chubut, Argentina, me detuve en una esquina, a mirar una vidriera. No era lo que se exponía en ella lo que cautivó mi atención sino un papel manuscrito del dueño de la tienda que decía algo como:
“no se es viejo por haber cumplido años
Sino por perder la fe, la esperanza y los sueños”
¡Qué grande!!
La veo a mi madre con sus setenta recién cumplidos, y si bien los huesos la arrastran un poco, ella sigue teniendo vida personal, propia, estudia, lee, hace negocios, compra, vende y predica:
“Una persona que se precie, nunca de de trabajar”
¿Cuanta gente cuando se jubila, al tiempo se muere por perder la motivación y no saber que hacer de su vida?
La motivación, las ganas de crecer, la ciencia, el conocimiento, la riqueza del espíritu, el involucrarse en nuevos y más complejos proyectos que nos presentan desafíos, es la esencia misma de la vida del hombre. De lo contrario no conoceríamos otros planetas, ni avanzaría la medicina, ni se fabricarían autos cada vez más veloces y cómodos no disfrutaríamos de los artefactos doméstico que tan fácil nos hacen la vida.
Sin embargo querer tener, perdiendo de vista todos los otros aspectos que hacen que el ser humano, sea humano, lo físico, lo social, lo espiritual, lo emocional,…tener porque alguien dijo que lo más importante es el dinero. Tener para competir. Tener para mostrar y demostrar. Tener para demostrar la propia valía. ES correr tras una zanahoria inalcanzable.
Alcanzar la libertad, significa, tranquilidad, bienestar, prudencia y coraje. Significa administrar de aquello de lo que disponemos y disfrutarlo; compartirlo.
Cuánto menos aparatosa y más sencilla es la vida, es más abundante y plena.
NO ES MÁS RICO QUIEN MÁS TIENE, SINO QUIEN MENOS NECESITA.
Es lícito y necesario para nuestra salud mental equilibrar todos nuestros aspectos y uno de ellos es el financiero. Es bueno, y más, es excelente estudiar como hacer para enriquecernos y ¡de la manera más fácil posible! (sin dejar de ser leal, legal, moral y ético). Pero de nada sirve cuanto poseamos en nuestra cuenta bancaria si no nos ayuda o no nos sirve para ser MEJORES PERSONAS CADA DIA. Cuando no solo los billetes atraen nuestra atención sino que nos sirven para tener tiempo disponible de embelezarnos con el maravilloso colorido de una puesta de sol y escuchar en nuestro interior el hermosísimo trinar de los pájaros con el cual alimentamos nuestro espíritu.
Cuando todavía nos conmueven los bebés y los cachorros; el brote de las hojas y las flores en la primavera, y estamos dispuestos a dar, sin recibir: amor, empatía y lo que necesite aquel que se encuentre a nuestro lado.
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